Las mañanas envidian mis noches
porque no pueden levantarse con la lucidez
con las que se acuestan
Porque los desayunos son cigarros
y las cenas armonía,
porque no hay consuelo
ni sonrisas de día
pero en la oscuridad
siempre hay entusiasmo.
Las mañanas quisieran quedarse dormidas
y las noches siempre vivas
mas ellas saben que es cosa de tiempo.
Por el momento se aguantarán las palabras
pesadas como el llanto en la garganta.