La honestidad como las ruedas el peso como el pasado y lo que venga El yugo quema la piel por igual las heridas cicatrizan Unidos desde el cuello sopesando la vida Hay recompensa: Pasto y agua. Avanzamos juntos nos detenemos juntos.
Salí
achacado
buscando ese consuelo que las caminatas solitarias dan
-los términos normalmente pesan-
pero compré una botella de vino y se esfumó por un rato la tristeza.
Ella
tiene un rostro de: “La vida no es como imaginé en la adolescencia”, de “Sálvame,
por favor” y un poco de “arranquemos
pero no me falles, por favor”.
Lanzo una mirada de: “Dame otra mirada más”, “Quizá al principio sea hermoso
pero se trasforme tan sólo en un idilio”, “¿Aceptarías un devaneo?”
Llega su pololo y quedo ilusionado esperando otra de sus miradas.